
Tenemos que visitar al profesional sanitario y a los médicos de vez en cuando:
Algo que muchos de nosotros no nos damos cuenta, pero que ocurre con bastante frecuencia, es lo que se conoce como «miedo a los médicos». A veces también se denomina «síndrome de la bata blanca». Muchas personas tienen un miedo inconsciente a ir al médico, incluso cuando lo necesitan. Este miedo suele ser subconsciente; no pensamos en él de forma activa, pero nos impide pedir cita o buscar ayuda.
En psicología, aprendemos sobre la mente consciente e inconsciente. Este miedo en particular suele residir en el inconsciente, lo que significa que es posible que ni siquiera seamos conscientes de que estamos evitando la atención médica. La situación puede ser aún más complicada para las personas de origen extranjero que viven en otro país, que a menudo prefieren acudir a un médico de su país de origen en lugar de someterse a revisiones médicas rutinarias en el lugar donde viven actualmente. Irónicamente, las personas de orígenes diversos suelen estar más expuestas a riesgos para la salud debido a factores sistémicos, por lo que deberían dar aún más prioridad a la atención médica.
Este problema afecta a todo tipo de profesionales de la salud: médicos generales, ópticos, dentistas, dermatólogos y otros. Muchos de nosotros simplemente nos olvidamos de programar las visitas, a pesar de que estos profesionales están ahí para ayudarnos.
La costumbre de acudir al médico con regularidad suele ser heredada de nuestros padres o basada en las recomendaciones del gobierno. Sin embargo, a medida que nos hacemos mayores y nos mudamos de casa o de ciudad, a menudo olvidamos mantener esa rutina.
Esto es importante porque los médicos suelen detectar los problemas en una fase temprana. Cada vez que sentimos algo inusual, como dolor o malestar, es una señal de que algo puede ir mal y hay que investigarlo. El dolor poco habitual o persistente no es normal y no debe ignorarse.
Nuestra sociedad tiende a centrarse en la perfección, lo que crea la ilusión de que somos invencibles, pero eso es completamente falso. A menudo creemos que somos fuertes y saludables, pero enfermedades como el cáncer pueden aparecer de repente. ¿Cuántas historias hemos oído sobre personas que han perdido a alguien de un día para otro? ¿Sabías que incluso los niños pueden desarrollar cáncer?
¿Ha visitado a su médico este año? ¿Y a su óptico? ¿A su dentista? ¿A su dermatólogo? ¿A su quiropráctico?
Aquí hay algunas recomendaciones generales:
- Revisión médica: al menos una vez al año.
- Dentista: cada 6 meses
- Óptico: cada dos años, o anualmente, dependiendo de su edad y necesidades.
Otro problema surge cuando experimentamos síntomas pero no se los comunicamos a nuestros médicos. Es entonces cuando la situación se vuelve peligrosa. Los médicos no pueden adivinar; necesitan todos los detalles. Si ocurre algo inusual, hay que comunicárselo.
También es esencial informar de cualquier cosa inusual en su entorno, por ejemplo:
- Contaminación en el hogar
- Problemas relacionados con los pesticidas para jardines
- Cosméticos o productos de cuidado personal inseguros
- Artículos de limpieza o domésticos inseguros
Herramientas útiles como la aplicación Yuka pueden ayudarte a comprobar la seguridad de los alimentos y los cosméticos. También puedes utilizar herramientas para evaluar la calidad del suelo y eliminar los productos tóxicos de tu hogar. Ten en cuenta los riesgos que suponen los PFAS y otras sustancias químicas nocivas. Un recurso muy útil para ello son los sitios web de revistas de consumidores (enlaces).
La concienciación es fundamental. Si notas algo raro, como un dolor extraño o persistente, no lo ignores. Intenta reconocer el patrón, anótalo y coméntaselo a tu médico.
Lo mejor suele ser llamar a tu médico de cabecera, explicarle tus síntomas y el contexto (qué pasó, cuándo y cómo) y pedir cita. Sí, puede resultar agotador o molesto, pero tu salud merece el esfuerzo. Es muy importante para resolver el problema y protegernos, así que acude al médico como es debido.
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